Hacia un nuevo balance del modelo

Con cierta evidencia, nos encontramos en el complejo dilema de transformar diversos aspectos de nuestra cultura contemporánea, debido a la crisis socioambiental global. Particularmente, surgen como dimensiones estratégicas para la viabilidad de la vida humana y, por consecuencia, los ejes sobre los cuales cimentar una intervención estructural que permita recobrar el balance perdido; la transformación de las formas de aprender; de relacionarnos con el medioambiente y todas sus formas de vida; y la manera en que nos organizamos política y socialmente.

Ciertamente, para crear las condiciones de tamaña transformación, se requiere voluntad, pero también una convicción de que las viejas preguntas con sus clásicas respuestas no permitirán recuperar el balance del modelo. 

No hay que tener miedo a plantearlo en todo su esplendor: el modelo está desquiciado, es inviable y requiere urgentemente buscar otras formas que adquieran la capacidad de crear condiciones para un replanteamiento.

Es entendible que se tienda a pensar que esto se resuelve con recursos económicos y concepciones racionalistas tecnócratas alejadas de la realidad misma. Puro conocimiento, nada de experiencia. La crisis está alojada en el espíritu de la vida, y es ella la que reclama el espacio de autorregulación. Es un grito de crisis, de violencia, cual anticuerpo que defiende al organismo de elementos insurgentes.

Lo humano no habita en objetos, transacciones o abstracciones, más bien su desenlace se sitúa en un espacio holístico de relaciones que nos definen colectivamente a modo de “ecosistema”, y desde lo cual la individualidad emerge como parte de la experiencia, desde el “laboratorio” práctico, no desde el conocimiento estático. Libre es quien habita en el flujo desprendido de la abstracción utilitaria que nos aleja del sentido de lo humano.

Ante ello, cobra una relevancia fundamental crear espacios de reflexión conjunta, que permitan debatir, transferir experiencias y meditar profundamente en torno a cómo estamos preparando a las futuras generaciones para enfrentar las condiciones complejas, dinámicas y emergentes de la realidad de nuestra era. Cómo se genera su aprendizaje.

Se hace cada vez más necesario disponer de espacios que no le pertenezcan a ninguna disciplina, eliminar las burbujas de conocimiento en pos de descifrar el “método” que permite aprender para tales condiciones, sobre todo considerando que los modelos formales educativos arrastran una crisis muy importante por largos años.

Aprender no es sinónimo de educar. Para aprender necesitamos salirnos de esquemas que apuntan sólo a la eficiencia de sistemas mecánicos y lineales. Es necesario profundizar la entrega de herramientas creativas, reconectándose con procesos hermenéuticos que fortalezcan la adquisición de conocimientos centrados en la experiencia.

Desde ese estadio, se podrían desarrollar procesos de aprendizaje profundos que permitan adquirir herramientas, habilidades y capacidades que abran las posibilidades para enfrentar la abierta transformación de la matriz productiva, centrada en la automatización, así como también las dramáticas circunstancias establecidas por el cambio climático.

En este esfuerzo por comenzar a apuntar hacia la apertura de los bordes de los cuerpos de conocimientos y disciplinas, surgen  iniciativas como el “Seminario Internacional Rizomas, Transdisciplina, innovación y aprendizaje”, organizado por la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño UDP. El foco es justamente crear una instancia que permita desplegar experiencias diversas y reflexionar en torno a los conceptos de “laboratorio”, “método, y “ecosistema”, para contribuir al desarrollo de luces que nos permitan dilucidar cómo formar a las nuevas generaciones en relación al nuevo mundo.

Un nuevo mundo que tiene como escenario principal el cambio, empujado por medio de una crisis social, cultural y ecológica, la cual demanda que las nuevas generaciones tengan espacio para prepararse ante una gran escalada de conflictos, que les exigirán capacidades que las generaciones anteriores dejaron al olvido y al desprecio.

Andrés Briceño, director Factoría UDP, académico Escuela de Arquitectura UDP; 

Nicolás Cabargas, director LAMP UDP (Laboratorios de Materiales y prototipos), académico Escuela de Arquitectura UDP
 

 

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