Carlos Huneeus, profesor de Derecho Constitucional: “La Constitución se juega en las próximas semanas”

Se meza los cabellos rubios que ya pintan canas, se tapa la cara con las manos y se restriega los ojos, con mucho de desesperación en el gesto. Así tiene al abogado, profesor de Derecho y diplomático Carlos Huneeus Madge (74) el trabajo de la Convención Constitucional. Dice: “Al paso que vamos esta va a ser la constitución más larga del mundo y de una candidez deplorable. Esto de poner en el papel decenas de aspiraciones y deseos va tomando visos de delirio”.

-Desde el inicio pareció una wishlist, una suerte de carta para el Viejito Pascuero. 
-Eso pasa cuando las cosas no se hacen en su momento, cuando se postergan. El atraso de Eduardo Frei Montalva con la Reforma Agraria, que había iniciado la Iglesia Católica con sus propias tierras, es un ejemplo. La redacción de una nueva constitución se postergó sin ninguna racionalidad, debió hacerse mucho antes, pero la derecha, Piñera, se resistió lo que más pudo, aunque al final tuvo que apoyar y apurar la salida que nos llevó a esto. ¿Resultado? Se hizo en el peor momento: con los partidos políticos más debilitados que nunca y un Congreso desprestigiado. Estaba escrito desde el inicio que la cosa iba a ser un desastre, estaban todos los condimentos para lograr la tormenta perfecto. 

-¿Cuáles son esos condimentos?
-La mayoría de independientes de la Convención. Un complejo de culpa atroz con los pueblos originarios, que acá no son los de Bolivia, los de Perú ni los de México; y el tema de la paridad de género, que entró por la ventana por un hecho puntual. Ahora quieren sumar a los partidos políticos, lo que es de una insensatez completa. Noventa de los 155 constituyentes son independientes; no le responden a nadie. Aunque ahí hay alguna gente preparada, capaz, que entiende de qué se trata en lo que están trabajando, son excepciones que se cuentan con los dedos de una mano. Esa combinación de feminismo o paritarismo, de plurinacionalismo o complejo de culpa con los pueblos originarios, y de mayoría de independientes, mina las bases de cualquier trabajo constitucional serio. 

El profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Chile recuerda su libro “La democracia semisoberana: Chile después de Pinochet”, publicado por editorial Debate en 2014 y que “Pancho Vidal encontró muy largo”, tal cual comenta. Ahí dejó por escrito que entonces eran tiempos propicios para iniciar el proceso de redacción de una nueva constitución. “Pero con Bachelet no se avanzó y surgió la necesidad post estallido social, mal momento, aunque nunca pensé que sería tan desastroso el proceso”. Lo peor para él es “el protagonismo de algunos constitucionalistas que ha sido deplorable, con una visión tecnocrática que me hace recordar a la de los economistas de los años 2000. Las personas que han tenido mayor visibilidad e influencia en el Frente Amplio son Fernando Atria y Jaime Bassa, más la señora o señorita Constanza Schönhaut, quienes redactaron un documento para fundamentar su reforma al sistema político que es absolutamente tirado de las mechas. Es un planteamiento ideológico, no político, y está equivocado en sus fundamentos, como lo dijeron todos los expertos que fueron a intervenir en la comisión de sistema político, teniendo que pedir además que los invitaran”. 

Esa combinación de feminismo o paritarismo, de plurinacionalismo o complejo de culpa con los pueblos originarios, y de mayoría de independientes, mina las bases de cualquier trabajo constitucional serio». 

-Siendo tú tan crítico, ¿qué piensas de los críticos del proceso, de los llamados “Amarillos”?
-Ellos, los opinantes, han hecho un trabajo que considero equivocado, que me parece un error, porque es una suerte de crítica a la bandada, mezclada con una reivindicación de los 30 años y esa reivindicación después de lo sucedido con el estallido social, no se puede seguir sosteniendo. Varios de los distinguidos miembros de los Amarillos afirman que lo único que importa del estallido fue la violencia, pero no mencionan el legítimo malestar de la ciudadanía por una desigualdad inaceptable. Ese malestar que ellos no vieron nunca, pese a que en 1997, para las elecciones parlamentarias, ya había protestas que daban indicios de lo que venía. Entonces la Democracia Cristiana perdió cuatro puntos y la Concertación cinco puntos –dice, siempre con el aval de los datos, ya sea a partir de encuestas o de lo que dice la historia. 

Boric y el desplome de los partidos

Carlos Hunneus, casado con la experta en encuestas, Marta Lagos, directora del Latinobarómetro y polémica tuitera, con quien tiene 4 hijos –tres hombres y una mujer– y 12 nietos –siete mujeres y cinco hombres, que van desde los 14 años a los 6 meses– es un hombre católico “aunque no tan practicante como debiera”, que pese a todo lo sucedido, sigue sintiéndose demócrata cristiano, aunque sabe que el partido está por el suelo. Siempre ha sido un DC bien tirado para la izquierda y muy crítico del modelo neoliberal, tal como se encarga de decir y hacer ver durante esta conversación. Eso, sin duda, es lo que lo distancia de “Los Amarillos”, “los opinantes”, como los llama. 

Durante la pandemia, el académico se guardó y cuidó como hueso santo (“Realmente estaba aterrado, pertenezco al honroso grupo de los septuagenarios, los adultos mayores, que éramos población de riesgo”). Ahora que lo peor ha pasado, está feliz de bajar a la calle Pío Nono a hacer sus clases de forma presencial. Sus alumnos de Derecho Constitucional y de Introducción a la Ciencias Sociales en la Universidad de Chile lo califican de “tata mañoso” en la WikiBello, ese ejercicio colaborativo donde los estudiantes comentan a sus profesores, pero, sin duda, se equivocan. De mañoso, no tiene nada. Es un abuelo comprometido y dulce. “Mis nueras saben que soy un tata 24/7”, dice, y se declara siempre disponible para ir a dejar o buscar nietas y nietos al colegio, tiempos que disfruta enormemente. 

Los alumnos también opinan de él en WikiBello: “Sus clases son buenas, es algo disperso y casi todo son anécdotas políticas”. Agregan: “Si cacha que sabes, no te va a soltar más. En verdad, pocas veces se apega a los esquemas porque siempre termina contándonos alguna anécdota, como cuando tuvo que renunciar a la secretaría de un ministerio, porque criticó a los militares en una entrevista en pleno periodo de la transición o cuando el hijo de Hitler le invitó una roncola o la vez en que la Bachelet le tejió un chaleco”. 

El profesor Huneeus en los pasillos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. FOTO DE JUAN PABLO CARMONA.

 

Él asegura que la última vez que leyó la reseña que hacen de él en la WikiBello fue hace cuatro años, pero es claro que el tema le interesa y lo divierte. No lo divierte, en cambio, le preocupa, lo que ha ido pasando en este primer mes de gobierno de Gabriel Boric, aunque cree que hay mucha exageración y alharaca. Sobre los errores de la ministra del Interior se muestra más compasivo y comprensivo. Sostiene: 
-Se le ha dado mucha importancia a los errores de Izkia Siches. Creo que ha tenido mala suerte. Ella es parte de una nueva generación, muy distinta a la que dominó a los partidos que controlaron el poder desde los años 90 y, desde antes, en el caso de la derecha. En los gobiernos anteriores no hubo este conteo tan al callo de las metidas de pata y tengo la impresión de que no había tantos comentaristas como hoy, en que me parece que hay demasiados programas de radio y demasiados periodistas transmitiendo. No lo hago seguido, pero hace un par de días estuve escuchado radio y me pareció que todo lo que pintaban era tremendo

-¿Tienes confianza entonces en las nuevas autoridades?
-Yo no la conozco a ella. Pero creo que ahora va a venir un proceso de aprendizaje, donde el foco debería ponerse en lo central: el tema de La Araucanía y el Biobío y el trabajo de la Convención Constitucional. Yo espero que estos chiquillos vayan dando soluciones efectivas. En realidad, deben darlas, porque no hay alternativa. Es cierto que llegaron al poder diez años antes de lo que les correspondía. Que les falta experiencia y que hoy se encuentran al borde del precipicio con lo que pueda resultar de la Convención y hay algunos que parecen no tener conciencia de ello. Ahí, en muchos de ellos, hay ciertamente un tema de déficit de madurez.

-Así como lo pintas, parece que estamos en manos del presidente Boric. ¿Te da tranquilidad lo que él pueda hacer?
-Yo como profesor de Derecho de la Chile, le tengo respeto al ex alumno que fue dirigente estudiantil en tiempos complejos y al currículum vitae que tiene. Ha demostrado habilidades muy superiores a las de otros próceres de su generación. Ha tenido manifestaciones de coraje político bien notables que se echan de menos en estos tiempos. Yo tengo una esperanza racional en que el presidente va a hacer un esfuerzo por sacar las cosas adelante, pero ¿lo van a seguir? No sé, porque esta gente joven parece que no conoce la historia y con suerte saben y hablan de lo sucedido en los últimos treinta años.
 

-¿La propuesta alternativa al quinto retiro es para ti un signo preocupante? ¿Cómo lo lees?  
-El gobierno, a un mes de su instalación, no cuenta con el apoyo de las bancadas oficialistas de la Cámara para detener el quinto retiro. Su propuesta alternativa es lamentable. Sigue la lógica del proyecto parlamentario, aunque focalice el uso de los ahorros individuales. Además, tiene un efecto dañino para el sistema político, pues confirma que la Cámara Baja es la principal instancia en la tramitación legislativa,  la cual actúa siguiendo consideraciones de corto plazo y desconoce las prioridades y necesidades del gobierno. Este poder será permanente si la Cámara de Diputados y Diputadas se convierte en el principal órgano del poder legislativo, como propone una mayoría en la Convención Constitucional, sin una segunda cámara que controle y limite sus decisiones. Se está imponiendo un cambio de la forma de gobierno, por uno parlamentario, antes que se apruebe la nueva Constitución. Boric debió vetar el quinto retiro. En el régimen presidencial que tenemos, él cuenta con esa prerrogativa y debió usarla. Ahí manifestaría liderazgo. Pero, antes, el Senado tendría que haberse impuesto y parar la cosa. Yo lamentablemente no puedo olvidarme del pasado, de lo que le sucedió a Allende en momentos críticos del país. 

-¿Tan crítica te parece la situación como para compararla con lo vivido durante la UP con Allende?
-No, no es tan crítica. Ya no hay militares golpistas en este lado del mundo, eso no. Nada que ver. Pero estamos en un momento muy delicado. Si a este gobierno le va mal, lo que venga después no quiero ni imaginarlo. Tener 400 páginas de deseos delirantes en un texto al que unilateralmente se le puso fecha de término, obliga a que el presidente, su partido, el Frente Amplio, y los ex Concerta se pongan de acuerdo para lograr sacar adelante algo razonable. Hay en el texto que se está fraguando un voluntarismo e ideologismo tremendo, que tiene que ver con el desplome de los partidos. Tiene que ver con la calidad de los elegidos para la tarea, pero con un grave error que cometió la Concertación: maltratar a los partidos políticos. El único que lo hizo bien en esta materia fue Patricio Aylwin. Frei salió electo por su apellido, Lagos era un académico, Bachelet una candidata ciudadana. Ahora le toca a Boric hacer esa tarea: recomponer la relación con los partidos. Él tendrá que tomar decisiones complejas. Si la Cámara de Diputados vota a favor del quinto retiro, él tendrá que conseguir que el Senado impida ese despropósito.  

Lecciones del pasado

Carlos Huneeus sigue revolviéndose el pelo, restregándose los ojos, moviéndose para adelante y para atrás a través de la pantalla por donde conversamos. Es intenso y lapidario. Irónico y más gracioso de lo que tiene conciencia. 

El tema constitucional lo desespera y encuentra destellos de esperanza en las posiciones que están asumiendo personajes como el presidente del Partido Socialista, Álvaro Elizalde. “Creo que el orden va a venir desde ellos y del liderazgo que tenga el presidente Boric para lograr la construcción de una redacción constitucional que sea de unidad y no de división”.

-¿Compartes los dichos del ex presidente Ricardo Lagos en una radio la semana pasada?
-Concuerdo con él  en que si no vence el apruebo, no es el fin del mundo.

-Respecto del trabajo de la llamada Comisión de Armonización, ¿crees que ellos puedan mejorar lo trabajado hasta ahora?

-La Comisión de Armonización, formada por cuarenta convencionales, tiene responsabilidades precisas: revisar la concordancia entre los distintos artículos del anteproyecto de nueva Constitución aprobado por la Convención. Ello significa aclarar contradicciones o diferencias que surjan al revisar el texto. No puede cambiar o desconocer el contenido de los artículos aprobados por el pleno por la mayoría de los dos tercios. Por tanto, si persiste el clima de opinión más bien crítico hacia el trabajo de la Convención Constituyente, que ahora es notorio, y el temor en amplios sectores de que no se están recogiendo los contenidos indispensables para arribar a una Constitución que sea «una casa de todos»,  la Comisión de Armonización no podrá modificar el texto para alcanzar aquel fin propio de una carta fundamental democrática. La Constitución se juega en las próximas semanas.

Carlos Huneeus –lo ha dicho varias veces– lamenta sobre todo la conformación de la Constituyente. No cree que haya debido estar integrada sólo por expertos constitucionalistas, pero sí le parece que debieron estar junto a los políticos, así como muchas otras personas con conocimiento. “La Constitución es demasiado importante para dejársela sólo a los constitucionalistas, pero los cartas magnas de España y de Alemania, por ejemplo, contaron para su redacción con sus grandes próceres. Lamento que no haya quedado el constitucionalista democratacristiano Patricio Zapata, que postuló a constituyente y salió muy coleado. Pudo estar Pancho Zúñiga y tantos más que habrían sido un aporte. Hay algunos grandes humanistas y juristas, como Agustín Squella, que están ahí haciendo una tarea titánica y que han padecido un bullying activo y pasivo cada vez que han hecho alguna observación crítica. Al pobre le han tirado calabazas… de todo. Creo que en la primera directiva de la Convención estuvo el gran problema: Elisa Loncon y Jaime Bassa, una representante de los pueblos originarios y un tecnócrata, respectivamente”, concluye.  

Antes de despedirnos, el profesor Huneeus pasa revista a los grandes personajes de la antigua Falange, que lo inspiraron en su militancia y en su vida: Eduardo Frei Montalva, Gabriel Valdés (“pese a todas sus extravagancias”) y sobre todo Patricio Aylwin, de quien fue embajador, tiempos en que entraba y salía del Bundesregierung y de ministerio de Relaciones Exteriores en Alemania, “porque era representante de Aylwin, el presidente de Chile”. 

También admira “al cardenal Raúl Silva Henriquez. Un gigante. ¡Qué habría sido Chile sin su discurso y acción durante la dictadura! Tuve el honor de conocerlo en un almuerzo en su casa, recién ´jubilado´ por el Papa Juan Pablo II. En forma regular confesaba a los alumnos del colegio salesiano Patrocinio San José. Ese día fue uno de esos. Al excusarse por llegar tarde, se notaba cansado, dijo: ´He confesado toda la mañana. Si los padres hablaran más con sus hijos, yo tendría menos trabajo y los niños tendrían una vida más feliz´. Me impresionaron esas palabras y ver a un famoso cardenal ´trabajando´ como un cura recién ordenado”.
 

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