Xenobots: Investigadores desarrollan los primeros robots vivientes capaces de reproducirse

Esta noticia parece la semilla del proyecto de instrumentalización humana de Evangelion o el inicio de la corporación Tyrell de Blade Runner, pero en realidad se trata de una investigación científica que, en principio, busca crear organismos robóticos que cumplan tareas específicas para la mejora del medio ambiente y la salud de los seres humanos.

El xenobot es el primer robot creado orgánicamente a partir de células de rana y una supercomputadora. Los algoritmos y la modificación de las células han permitido que se creen partículas que se propulsan a sí mismas y que, de acuerdo a su configuración o forma, llevan a cabo ciertas tareas.

Seeker, canal de ciencia de YouTube, los define como micromáquinas y vidas de forma programable. Además, miden poco menos de un milímetro y son conocidos como xenobots. Su desarrollo estuvo a cargo de la Universidad de Vermont y la Universidad Tufts, y se trata de células extraídas de la piel y del corazón de la rana sudafricana Xenopus laevis.

La fusión de estas células permite que estos robots tengan propiedades de regeneración de la piel y el impulso del corazón como motor para poder moverse de diferente formas. En realidad, todo su encanto radica en las nuevas formas reproductivas inducidas por el diseño computacional aplicado a estas células.

Según el doctor Michael Levin, los xenobots están reimaginando su manera de replicarse y reproducirse. Por su parte, Sam Kriegman, autor principal de la investigación que se ha publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, ha dicho que:

Se trata de células de rana que se replican de una forma muy diferente a como lo hacen las ranas. Ningún animal o planta conocido por la ciencia se replica de esta manera.

La supercomputadora fue esencial para rediseñar estas células, pues sus cálculos arrojaron varios diseños durante tres meses. Luego de eso, se hizo una depuración para conservar los diseños más estables y factibles a la hora de modificar las células a través de una intervención microquirúrgica. Dicha alteración se llevó a cabo de manera manual siguiendo los esquemas que la inteligencia artificial había planteado y resultaron ser todo un éxito. Algunas quedaron con forma de Pac-Man, mientras que otras parecen medusas, donas y cascos.

Le pedimos al superordenador de la UVM que averiguara cómo ajustar la forma de los padres iniciales, y la IA dio con algunos diseños extraños tras meses de trabajo, incluido uno que se parecía a Pac-Man. Es muy poco intuitivo. Parece muy sencillo, pero no es algo que se le ocurriría a un ingeniero humano. ¿Por qué una boca diminuta? ¿Por qué no cinco? Enviamos los resultados a Doug (Douglas Blackiston) y él construyó estos ‘Xenobots’ padres con forma de Pac-Man. Luego esos padres construyeron hijos, que construyeron nietos, que construyeron bisnietos, que construyeron tataranietos.

—Sam Kriegman

Los investigadores pronto descubrieron que estas células podían trabajar en equipo para recolectar ciertas partículas. Además, podían regenerarse por ellas mismas al ser dañadas. Ahora se cree que estas facultades pueden ayudar principalmente en el ámbito de la medicina, pues podrían servir para reparar órganos dañados, transportar medicina directamente al lugar que se necesita y frenar el cáncer. Por si fuera poco, también han desarrollado memoria que expresan a través de un cambio de color.

La ventaja de entender la manera en que se comunican y organizan las células abriría muchas posibilidades, pues estos xenobots programables ayudarían a las células de nuestro cuerpo a dirigirse de otra manera cuando, por ejemplo, estas quisieran formar un tumor. Además, una vez que termina su vida útil, los xenobots se vuelven células de piel muerta.

Sin duda, se trata de un gran avance, pero las implicaciones éticas y su uso también está por verse, pues una parte del financiamiento de la investigación la ha hecho la DARPA, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de Estados Unidos. Sin embargo, el equipo de científicos ve en estos robots el principio de un gran avance en medicina regenerativa y “la solución a las lesiones traumáticas, los defectos de nacimiento, el cáncer y el envejecimiento”.

Esta publicación aparece primero en La Guia Del Varon

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