Viajó más de 1000 km para conocer a su “novia virtual”; ella no apareció, le robó todo su dinero y los militares lo ayudaron

¿Qué harías por el amor de tu vida? Muchos varones arriesgarían hasta su propia integridad con tal de que su amada se encuentre a salvo, otros harían los preparativos más finos para demostrarle a su persona especial cuánto la aman. Mientras que otros, hasta se mudarían de ciudad con el fin de estar cerca de ella. Mateus, un chico brasileño de 18 años, quiso hacer esto último. Spoiler alert: Salió mal.

Mateus Quadros, originario de Gravataí, Río Grande do Sul, conoció a su persona especial en internet y después de estar dos años hablando, en marzo de 2021 tomó la decisión de mudarse de ciudad para conocer y vivir con su novia en Osasco, São Paulo, pero al llegar, se llevó una gran sorpresa.

Mateus estaba emocionado por conocer a Luana, la niña con quien estuvo platicando por varios meses, quien lo había animado a cambiarse de ciudad para verse más seguido, con la promesa de que el chico tendría un trabajo garantizado en un supermercado de su padre cuando llegara a Osasco. La pareja nunca se había visto ni hablado por teléfono o videollamada (banderas rojas), solo por mensaje de texto.

El chico, huérfano de madre y con un padre que nunca conoció, vivía con su madrina y ahorró dinero para pagar su boleto de camión, nada más. Viajó de ciudad a ciudad por tierra y en medio del camino comenzaron a aparecer las situaciones extrañas, pues el contacto de Luana se redujo. Al llegar a la terminal de autobuses, nadie lo esperaba y su novia virtual no respondía los mensajes. Además, lo había bloqueado de todas sus redes sociales.

El pobre Matheus estaba en un lugar donde no conocía a alguien, con el corazón roto y solo poco más de dos dólares en la bolsa, sin saber qué hacer en una de las ciudades más grandes del mundo. Sin más opciones a su alcance, se acercó a un policía militar para explicarle su situación y pedirle ayuda, pues no tenía cómo regresar a su casa. Al escucharlo, el elemento le dijo que se calmara y que esperara un poco más con la esperanza de que su novia apareciera. Pero revisó la terminal, las calles y nada.

El joven durmió en la terminal, pero la dichosa novia nunca apareció. El oficial Diogo Rafael Ávila de Moura, quien atendió al chico, relató cómo por la tarde ya estaba desesperado y lo llamó llorando, “creo que me enamoré de golpe. Me bloqueó, ya no me habla y esas cosas”. Pronto, el soldado le dijo que no se preocupara, que él organizaría su visita y al siguiente día, ya le había reunido, junto con sus compañeros, alrededor de 90 dólares para comprar su boleto de camión hacia su ciudad natal.

Hubo momentos en los que pensé que no podría regresar. Quiero dejarles mucho agradecimiento por todo lo que hicieron por mí.

—Matheus Quadros

El joven pudo hacer su traslado de una manera segura y fue recibido por el teniente coronel Colin, miembro del Programa Educativo de Resistencia a las Drogas y la Violencia, al igual que el soldado Ávila. Mateus recibió una bolsa con obsequios de los militares.

Cuando ayer se bajó del autobús aquí, la primera frase que pronunció, me miró llorando y dijo: estaba seguro de que no me iban a dejar ahí.

— Oficial Diogo Rafael Ávila de Moura

Mateus aprendió una importante lección, como muchos niños en las escuelas brasileñas: a quién pedir ayuda. Varios programas impulsan la confianza en la familia, la policía militar, bomberos y la policía civil. Además, al llegar a su casa, regresó con una oferta de trabajo, pues el oficial Ávila habló con el gerente de un supermercado, quien se conmovió con su historia y le ofreció un puesto como operador de tienda.

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