Histórico vocero de la Conferencia Episcopal ganó $280 millones jugando Kino

El periodista y diácono Jaime Coiro, quien durante casi dos décadas fue vocero de la Conferencia Episcopal y la Iglesia Católica de Santiago, sorprendió al transformarse en el ganador de $280 millones tras jugar Kino.

El profesional, quien también trabajó como académico en la Universidad Católica, se atrevió a poner los números en el popular juego tras saber que su jefatura le bajaría el sueldo si decidía estudiar una nueva carrera.

“Jugué con números relacionados: el día, el mes, dos dígitos del año, las fechas de nacimiento de los integrantes de mi familia… hasta que me faltaba un número”, explicó el profesional al sitio web oficial de Lotería.

Coiro señaló que aquel número faltante era el 19, cuyo día es asociado por los fieles católicos a San Expedito, el santo de las causas urgentes. Al final, el comunicador se quedó con el pozo tras obtener 14 aciertos en su boleto.

El ex vocero de la iglesia habló sobre su familia, especialmente de Ángel Ignacio, su hijo mayor, quien falleció a los dos meses y medio de muerte súbita. “No estamos preparados para ese dolor. Lo lógico es que los hijos despidan a sus padres… Uno no hace duelo, pero todo queda para siempre. Como diácono he acompañado a muchos padres que han perdido a un hijo o hija. Y es una compañía en silencio, no hay palabras…”, señaló.

Respecto al uso que le dará al dinero, Jaime Coiro aseguró que uno de sus sueños era cursar la carrera de Psicología, para así seguir ayudando a personas vulnerables y de casos especiales. Tenía un diplomado con especialización en traumas en el Instituto Latinoamericano de Salud Mental y Derechos Humanos (ILAS) y deseaba profundizar en esos estudios.

“Este premio de Kino es un regalo y en los regalos se escucha con claridad la voz de Dios. El nombre de mi hijo, Mateo -quien estudia Ingeniería en la UC-, también significa regalo, yo soy un agradecido de Dios”, manifestó el periodista.

Como vocero de la Conferencia Episcopal, Coiro tuvo que ser el rostro visible de la iglesia frente a las denuncias por abusos surgidas durante los últimos años.