Investigadores avanzan en la detección temprana de la preeclampsia al identificar una de las causantes

Actualmente se desconoce el origen de la preeclampsia. Es por ello, que un grupo de investigadores encabezado por el académico de la Universidad San Sebastián, Jaime Gutiérrez, llevan más de 4 años estudiando este tema, y ya ha identificado uno de los problemas que la causan.

El equipo investigador identificó que en las placentas de mujeres con preeclampsia existe una proteína que altera el comportamiento de las células fetales que forman la placenta y que afecta la comunicación entre éstas y las células del útero materno, por lo que no se desarrolla normalmente, reduciendo el aporte de nutrientes que necesita el feto para su desarrollo.

“El proyecto de investigación nos ha permitido identificar que, en placentas con preeclampsia, la cantidad de una glicoproteína llamada RECK, está aumentada en la membrana de las células fetales, llamadas trofoblastos, que son encargadas del desarrollo de la placenta. Esta proteína altera el comportamiento de los trofoblastos, impidiendo que invadan la decidua materna y participen el remodelamiento vascular necesario para lograr el correcto desarrollo del feto”, explicó el investigador.

Hasta ahora la hipótesis más aceptada para el origen de la preeclampsia es que se trata de un problema en el desarrollo de la placenta durante los primeros 3 meses del embarazo y que desencadena los síntomas a partir del quinto mes.

Sólo a partir de este momento se logra el diagnóstico, lamentablemente cuando la salud de la madre y el feto ya están irreversiblemente comprometidas. Por lo que, este último hallazgo se vuelve relevante.

“Nos abre la posibilidad de poder realizar un diagnóstico temprano, ojalá predictivo, que permita tomar a tiempo, las medidas y cuidados necesarios para evitar el desarrollo de síntomas graves”, afirmó el doctor Gutiérrez.

¿Qúe es la preeclampsia?

Esta enfermedad es un síndrome específico del embarazo que se caracteriza por un aumento súbito e inesperado de la presión arterial materna a partir de la semana 20 de gestación. Esta se asocia con el daño a múltiples órganos maternos, entre ellos el riñón, hígado, páncreas y cerebro.

Esta condición afecta el desarrollo de la placenta y por consiguiente al feto. Se trata de la complicación del embarazo más peligrosa y la primera causa de muerte materna y fetal.

Lamentablemente las consecuencias para los sobrevivientes de un embarazo de estas características no terminan con el parto. Por una parte, los recién nacidos pueden sufrir de restricción de crecimiento, son más pequeños de acuerdo con su edad gestacional. Además, tanto la madre como el hijo/a tienen más probabilidades de desarrollar enfermedades hipertensivas, cardiovasculares y renal crónica en el futuro.

El único tratamiento conocido es el parto y la eliminación de la placenta, siendo el parto inducido por cesárea el procedimiento más común.