Los hitos que permitieron que Chile alcanzara los 5 millones de vacunados contra el COVID-19

Chile continúa liderando el proceso de vacunación contra el COVID-19 en Latinoamérica, marcando un nuevo hito con los más de 5 millones de personas inoculadas a casi tres meses desde el inicio de la campaña, dando por cumplido antes de tiempo el plazo autoimpuesto por el Gobierno para alcanzar esa cifra de personas con la primera dosis.

La historia comenzó oficialmente con la primera inyección aplicada a una trabajadora de la salud el 24 de diciembre de 2020. Pero los hechos se remontan a varios meses atrás, cuando la pandemia del coronavirus golpeaba duramente al país sin ningún camino disponible más que el confinamiento completo de la población.

Desde entonces, diversas universidades iniciaron las investigaciones para traer a Chile alguna fórmula que lograra, al menos, prevenir que los pacientes contagiados con SARS-CoV-2 llegaran a ser internados en las Unidades de Cuidados Intensivos.

A estos esfuerzos se sumó el trabajo del Ministerio de Ciencia, cartera que junto con la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales tuvo en sus manos la labor de contactar a laboratorios, coordinar los ensayos clínicos y entregar confianza a la ciudadanía de que el proceso iba a funcionar.

Aunque los resultados de la inoculación masiva aún no se ven a simple vista (los adultos mayores aún están recibiendo su segunda dosis), las autoridades apuestan a conseguir la ansiada inmunidad colectiva dentro de este año. Para esto será clave la participación de los adultos sanos, quienes a partir de la próxima semana se integrarán a un proceso que es voluntario y gratuito.

El primer anuncio

El 12 de junio de 2020 fue uno de los peores días en lo que va de la pandemia del COVID-19 en nuestro país. En aquella jornada, el Ministerio de Salud (Minsal) informó de 6.754 casos nuevos y 222 fallecidos (el peak se marcó dos días después con 6.938 contagiados).

Por aquellos días, cuando la atención se centraba en la contención del virus y se abría la polémica por el conteo de los fallecidos por coronavirus, el Gobierno sorprendió al anunciar el inicio de una estrategia para conseguir una vacuna, la que hasta ese momento era completamente desconocida e inalcanzable por el tiempo de desarrollo involucrado.

“Esta estrategia consiste en identificar desarrollos promisorios y establecer colaboraciones internacionales para realizar ensayos clínicos en Chile contribuyendo al desarrollo de la vacuna y al fortalecimiento de la comunidad científica”, señaló por aquel entonces el ministro de Ciencia, Andrés Couve.

El secretario de Estado señaló por aquel entonces que el desarrollo de la vacuna demoraría “entre 12 y 18 meses”, pero el veloz avance de los laboratorios dijo otra cosa.

El acuerdo UC-Sinovac

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Una dosis de la vacuna de Sinovac. (Agencia UNO/Archivo)

Uno de los hitos más relevantes en el proceso de vacunación contra el coronavirus en Chile se dio a conocer el 17 de junio de 2020, cuando el Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia (IMII) y la Universidad Católica anunciaron la firma de un convenio con la farmacéutica china Sinovac Biotech, una de las tantas empresas del mundo que estaba trabajando en una fórmula de inmunización.

El acuerdo se basó en el desarrollo de ensayos clínicos de fase 3 en la población chilena. Adicionalmente se informó que esto daría una posición de privilegio al país una vez que las dosis estuvieran aprobadas y listas para la distribución.

Aquella negociación habría sido clave para que la empresa asiática tuviera a disposición millones de dosis para mediados de febrero, cuando se elaboró el calendario de inoculación para los adultos mayores y personas con comorbilidades.

Los ensayos clínicos

Durante el segundo semestre de 2020 se conocieron más acuerdos entre laboratorios y casas de estudio. La Universidad de Chile realizó los ensayos clínicos de las fórmulas de Johnson & Johnson y AstraZeneca, mientras que la Universidad Católica lo hizo con Sinovac. En el sur del país, la Universidad de La Frontera estuvo a cargo de los ensayos de la vacuna CanSino.

Todos estos ensayos fueron aprobados por el Instituto de Salud Pública (ISP), organismo que debía revisar la eficacia y seguridad de las pruebas, las que en varios casos se basaron en pruebas de “doble ciego”, en donde algunos participantes recibieron un placebo en lugar del fármaco original.

La mayoría de las iniciativas logró completar la cantidad de voluntarios requeridos, lo que sirvió como un buen parámetro para medir la reacción de la población en general ante el arribo de la inyección.

La primera vacuna autorizada

El 2 de diciembre de 2020, el Reino Unido anunció la aprobación de la vacuna desarrollada por Pfizer y BioNTech, siendo el primer país en contar con una fórmula para aplicar de forma masiva. Semanas más tarde, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por su sigla en ingles) aprobó el producto en Estados Unidos.

Estos antecedentes fueron suficientes para que el comité de expertos del ISP analizara la autorización de la fórmula en Chile. En una histórica sesión pública desarrollada durante el 16 de diciembre, los especialistas dieron luz verde para el uso de emergencia de la vacuna.

Las principales dudas sobre este producto -que estaba basado en la novedosa técnica del ARN mensajero-, estaban basadas en su almacenamiento, ya que requería de temperaturas de -70°C para su conservación. Desde el Minsal aseguraron que contaban con toda la infraestructura para concretar la importación.

Las vacunas para el personal de salud

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La primera trabajadora de la salud vacunada con la fórmula de Pfizer. (Agencia UNO/Archivo)

El 24 de diciembre de 2020, a eso de las 06:00 horas, llegó un avión procedente de Bélgica con las primeras 10 mil dosis de la fórmula de Pfizer y BioNTech. Con esto, Chile marcó uno de los hitos de la vacunación en Latinoamérica, ya que fue uno de los primeros países de la región en recibir este fármaco.

Durante esa misma jornada las dosis fueron enviadas al Hospital Metropolitano de Santiago, en donde se encontraba Zulema Riquelme, una TENS de 46 años del Hospital Sótero del Río de Puente Alto, quien se transformó en la primera persona vacunada contra el COVID-19 en el país.

Desde ahí el proceso avanzó con los trabajadores de las unidades de pacientes críticos, quienes fueron recibiendo sus dosis a medida que iban llegando los cargamentos.

Sinovac y la expansión del proceso

En enero de 2020, la demanda mundial por la vacuna de Pfizer y BioNTech hizo que la capacidad de producción del laboratorio disminuyera, afectando el envío de cargamentos a varios países, entre ellos a Chile.

En aquel momento se conoció de la aprobación de la vacuna de Sinovac en Brasil. Aunque la eficacia del producto registró un 50,38% de efectividad global, tenía muy buenos números (del 78% al 100%) en la efectividad para evitar la hospitalización en el desarrollo de enfermedad moderada y grave.

Con estos antecedentes, el día 20 de enero el ISP aprobó el uso de emergencia de la vacuna Sinovac, en un proceso que tuvo ciertos problemas debido a que inicialmente se recomendó no inocular a mayores de 60 años. Posteriormente, el Minsal recogió algunos antecedentes de los encargados de los ensayos clínicos en Chile y autorizó el producto para los adultos mayores.

El primer cargamento de esta vacuna fue entregado el 28 de enero y consistió en 2 millones de dosis. Aquello permitió que se estableciera un calendario de vacunación, el que comenzó el día 3 de febrero con la histórica inoculación masiva de los adultos mayores de más de 90 años.