Mujeriego y rey por 325 días: el príncipe que fue expulsado de la familia real británica

La entrevista de Meghan Markle y el príncipe Harry del Reino Unido fue una puñalada para la familia real británica. La polémica conversación del hijo menor de Carlos y Lady Di con Oprah Winfrey cayó como una bomba por las duras acusaciones que se hicieron sobre la monarquía.

Entre las revelaciones, los duques de Sussex aseguraron que existía preocupación en la realeza por “cuán oscura” podía ser la piel de Archie, al momento de nacer, considerando que Meghan es de ascendencia afroamericana.

“Durante todos esos meses en los que nos hablaban sobre si recibiría un título también se discutía sobre cuán oscura sería su piel”, dijo la esposa del príncipe Harry.

Tras las polémicas declaraciones, el príncipe Guillermo de Inglaterra rompió el silencio y señaló que la familia real británica no es racista. “No somos una familia racista”, sentenció el duque de Cambridge al canal Sky News.

La rebeldía de Eduardo VIII

A pesar de las declaraciones de los duques de Sussex, este no es el primer ni último capítulo en que la familia real se enfrenta a un escándalo.

Recordada es la historia del rey Eduardo VIII, quien provocó un verdadero terremoto al abdicar el año 1936 luego 325 días de reinado, para casarse con Wallis Simpson, una plebeya estadounidense dos veces divorciada, rechazada por la Iglesia anglicana, de la que él era el jefe.

Con un reinado de solo 325 días, Eduardo VIII fue uno de los monarcas de más corta duración. (Foto: royal.uk)

Antes de su ascenso al trono, Eduardo tuvo los títulos de príncipe Eduardo de York, príncipe Eduardo de Cornualles y York, duque de Cornualles y Rothesay, y príncipe de Gales.

En su juventud participó en la Primera Guerra Mundial y fue ligado a varias mujeres casadas mayores que él.

A sólo unos meses de iniciar su reinado, Eduardo provocó una crisis dentro de la familia real cuando le propuso matrimonio a la celebridad estadounidense y dos veces divorciada Wallis Simpson. Ella pertenecía a la alta sociedad de la época, estuvo casada con el empresario Ernest Aldrich Simpson y se había divorciado cuando comenzó a salir con el joven príncipe.

Los primeros ministros de aquella época se opusieron al matrimonio, argumentando que el pueblo nunca la aceptaría como reina.

Como su amor por Wallis Simpson era tan intenso, Eduardo VIII decidió abdicar y fue sucedido por su hermano menor, Alberto, quien eligió usar el nombre de Jorge VI.

El 10 de diciembre de 1936, “Eduardo VIII ejecutó un instrumento de abdicación que recibió efecto legal al día siguiente, cuando dio su consentimiento real a la Ley de Declaración de Abdicación de Su Majestad, por la cual Eduardo VIII y cualquier hijo que pudiera tener fueron excluidos de la sucesión al trono”, explican en la web oficial de la familia real británica.

Con un reinado de solo 325 días, Eduardo VIII fue uno de los monarcas de más corta duración en el trono en la historia del Reino Unido y nunca llegó a ser coronado.